SEMILLA 63

El sueño es sueño porque no es estable, no es permanente, sino fluctuante como los estados de ánimo. Y es que el sueño es justamente el vaivén de nuestra percepción entre los límites establecidos por el programa del ánima, del doble, percepción que genera la identificación del personaje con su rol en la obra de teatro de la vida.

Percibir el sueño como sueño es saber que somos el Ser atemporal, estable, percibiéndose a sí mismo en distorsión; saber que somos el Instante que ha originado toda esta proyección virtual que estamos observando simultáneamente desde afuera y desde adentro de dicha proyección, aunque realmente no existe ni ese “afuera” ni ese “adentro” más que desde el punto de vista del virtual adentro del espacio-tiempo.

SEMILLA 62

La ilu-sión se desvanece cuando dejamos de confundirla con la realidad (Ser, Origen), cuando dejamos de creer que somos cualquier tipo de “yo”, cuando soltamos nuestra identificación con los elementos virtuales que hemos tomado para experimentar la existencia, lo que no es real.

El fin de la ilu-sión no es su desaparición, sino la alineación de la propia percepción con la realidad del Ser que Soy.

SEMILLA 61

Aquello que Somos jamás es afectado por la ilu-sión del sueño. Por tanto, entrar en conflicto con cualquier aspecto o elemento del sueño es alimentarlo, es crear tiempo para sostener los circuitos circulares de experiencia por los que la humanidad lleva transitando miles de años.

SEMILLA 59

Tus emociones humanas alimentan millones de infiernos y paraísos. Tanto unos como otros son ilu-sión; tanto unos como otros son caras de la misma moneda. Entrega la percepción de tus emociones a la Fuente, al Ser que eres, sin intentar modificarlas, aceptándolas tal cual son, observándolas sin juicios. Observa tus emociones estando presente en la conciencia del Ser, del Origen, de ese Observador Inicial que está más allá de cualquier programa en dualidad.

SEMILLA 58

Observemos detenidamente, con esa honestidad de la que tanto hablamos. A veces las necesidades más sutiles y profundas son aquellas que vienen disfrazadas de potencial disfrute.

El goce auténtico surge espontáneamente de la libertad del Ser, y no busca prolongarse ni perpetuarse. Los programas nos insertan en necesidades que nos llevan a un sucedáneo del goce real, a un disfrute que mendiga por su propio sostén.

SEMILLA 56

El propósito es siempre despertar a lo que realmente somos, descubrirnos y reconocernos como el Ser. Cualquier suceso o circunstancia que vivamos, o más bien cualquier evento que es vivido por la Conciencia a través nuestro, es parte de ese propósito, seamos nosotros conscientes de ello o no en ese momento.