CUANDO ESCUECE LO QUE SE CUECE

Lo que conciencia Tierra cuece a la conciencia humana escuece.

Lo que Ella CUECE ESCUECE (101, lupa 122,21) porque, junto con la incomodidad y el conflicto, lo que está abriéndose también es una oportunidad para la recreación (S, 20) de la lógica abstracta (E, 5) que nos constituye profundamente y nos moviliza como humanos. Nos escuece el conflicto porque nos escuece el potencial de maduración que está disponible, ya que este va a exigirnos asumirnos muy sinceramente en el lugar que ocupamos por legitimidad biológica, estemos donde estemos, y nos va a confrontar también con el reto de una mayor implicación con la realidad y el contexto.

Darnos cuenta de que la realidad nos está escociendo, y reconocer un tiempo 0 operando dentro del receptor Tierra (101), en conexión con Nada, permite al universo base 21 (ese intermediario inhumano entre ub 12 y ub 30, que es traductor de parámetros de conciencia impersonal a función aplicada a una biología humana concreta) una mayor sincronización con la totalidad de los circuitos de la Tierra (lupa 122,21). Es a través de estos circuitos que el contexto completo va a poder oxigenarse (101) y así poder expresar, más ralentizadamente, eso que va cociéndose en la gran olla global.

A la herida la exposición al oxígeno le escuece, en una primera instancia. Luego, desde esa apertura e interacción con un nuevo potencial que trasciende en integridad lógica a ese otro potencial que infligió la herida, los circuitos de la Tierra van a ir distribuyendo esa nueva integridad, esa nueva oxigenación, que va a calmar poco a poco el ESCOZOR (106) de esa herida, ayudándola en su cicatrización con el aporte de una mayor conciencia de ubicación real de la propia antena particular en el PRESENTE (106), en una asimilación progresiva del aporte de conciencia del tránsito de esa herida.

Así, el escozor ya no escuece igual cuando soy partícipe consciente e implicado en el proceso de aquello que la Tierra cuece, de aquello que SE cuece.