SEMILLA 383

Dejaron de interesarme las teorías de cualquier tipo, porque si no me hablas de ti, no me hablas de Nadie.

Si no dejas en abierto tus coordenadas personales, tu proceso más cotidiano, solo eres un personaje sosteniendo personaje, una sonrisa más o menos amable, una mente más o menos ágil en sus propios vericuetos, una rutina de formalismos más o menos conocida.

Todo es personal cuando Nada importa. Porque cuando triangulamos con Nadie, es a través de la persona que podemos reconocernos profundamente impersonales.