SOBRE LA ATENCIÓN

Cuando prestamos atención de forma natural y genuina a algo, ya sea que el prestar atención suceda a través de una carga positiva o de una carga negativa (en ambos casos se trata de legitimidad magnética Tierra), es porque estamos amando aquello a lo que le hemos prestado atención. Atender a algo es amarlo de alguna manera, pues la atención que estamos poniendo nos abre a un potencial de reconocimiento vincular, en el cual desde lo relacional concreto entre mi biología y ese otro elemento o aspecto de la existencia (otro receptor, un evento, un lugar, etc.) podemos darnos cuenta del vínculo abstracto que nos interconecta con eso a lo que estamos prestando atención.

Por eso, llamar la atención, querer que me atiendan, querer que me reconozcan y que se sientan atraídos por mí, querer que me valoren, que me admiren y que me alaben, es interferir desde un diseño en lógica de faltante sobre ese genuino magnetismo terrestre, buscando o persiguiendo ser amado. Porque además, cuando se está dentro del bucle de llamar la atención, se acaba necesitando cada vez una mayor dosis de atención para poder saciar la sed de amor que antes era saciada con mucho menos. Y sí, interferencia es puente, siendo que esa interferencia, cuando el receptor se da cuenta por fin, por la pura frustración y agotamiento, de que está mendigando amor a través de llamar la atención de los demás, puede convertirse en el puente hacia un nuevo comienzo, en el que el amor pueda fluir desde uno mismo, desde la propia auto-referencia, desde la propia soledad y el propio proceso, en una instancia en la que realmente permites que Tierra te contenga y te ame, en una instancia en la que dejas que sea Tierra la que movilice una atención legítima de un otro hacia ti.

Porque la cuestión con mendigar atención de los demás, con mendigar amor a los otros, es que nunca, jamás desde esa lógica de necesidad, carencia, escasez y faltante, puede alguien sentirse plenamente atendido y amado, porque nunca esa plenitud viene de un otro si no puede ser sostenida previamente desde el propio eje de auto-referencia, en conectividad directa con la integridad Tierra.